Casa Abierta
Jesucristo como el Señor de la Parábola de la Gran Cena, ordenó a su siervo a traer a las gentes de los caminos y vallados a su casa (Lc 14:23). Por lo que creemos que la casa del Señor debe estar siempre abierta y es en base a esta verdad bíblica que las puertas de esta congregación y de nuestros corazones están completamente abiertos para recibir a todas las personas que quieran venir o que son invitadas; aquí en esta casa, estamos abiertos a recibirles y a presentarles la salvación y la restauración que solo Jesucristo puede dar.

¡Que las puertas estén siempre abiertas en la casa de Dios!

Casa de Oración
Jesucristo fue enfático en decir que su casa, debe ser llamada: Casa de oración, Lc.19:46, por lo tanto, en base a esta verdad bíblica: Nuestra casa se enfoca en ser un lugar donde la oración ocupa un lugar principal, donde buscando a Dios en oración y en libertad, levantamos nuestros corazones a él buscando socorro y la ayuda intercesora por los demás.

¡Que se conserve el altar de la oración encendido en la casa de Dios!

Casa de Pan
Jesucristo narró la parábola del hijo pródigo haciendo énfasis que, este hijo, al volver en sí, recordó la casa de su padre, como la casa donde había pan, Lc.15:17, por lo tanto, en base a esta verdad bíblica: Nuestra casa se enfoca en darle el lugar de preeminencia a la Palabra de Dios, como la base, el centro y la única autoridad digna de considerar y obedecer, de la cual tomamos su verdad como el alimento para poder vivir en esta tierra. Presentamos la Palabra de Dios como el único alimento que todo hombre necesita para ser salvo, santificado y glorificado.

¡Que no haya falta de pan espiritual en la casa de Dios!